Antidepresivos y ansiolíticos con bajo riesgo de disfunción eréctil.

Algunos antidepresivos y ansiolíticos tienen bajo riesgo de causar disfunción eréctil, como el bupropión, mientras que los ISRS la provocan con más frecuencia.

Algunos antidepresivos y ansiolíticos tienen bajo riesgo de causar disfunción eréctil, mientras que otros la provocan con frecuencia. En general, fármacos como el bupropión y la mirtazapina suelen afectar menos a la función sexual que los ISRS clásicos, que son los que más a menudo causan efectos secundarios sexuales. Si un tratamiento para la depresión o la ansiedad está afectando a tus erecciones, hay alternativas y estrategias —pero el cambio debe hacerlo siempre el médico.

La salud mental y la sexual están muy unidas: la propia ansiedad o depresión puede causar DE, y algunos de sus tratamientos también. Conocer qué fármacos tienen menos impacto ayuda a tener una conversación informada con el médico.

Por qué algunos psicofármacos afectan a la erección

Muchos antidepresivos actúan sobre la serotonina, un neurotransmisor que influye en el deseo y la respuesta sexual. Por eso los inhibidores selectivos de la recaptación de serotonina (ISRS) son los que más a menudo causan efectos secundarios sexuales, como disminución de la libido, retraso de la eyaculación o disfunción eréctil. Otros grupos, como los antidepresivos tricíclicos y tetracíclicos o los inhibidores de la monoaminooxidasa (IMAO), también pueden afectar a la función sexual en distinto grado.

Opciones con menor riesgo

No todos los fármacos tienen el mismo perfil. Algunos se asocian a un riesgo más bajo de efectos sexuales:

Riesgo sexualEjemplos
Menor riesgoBupropión, mirtazapina, vortioxetina
Mayor riesgoISRS clásicos (por ejemplo, paroxetina)

El bupropión, en particular, actúa sobre otros neurotransmisores y suele respetar más la función sexual; a veces incluso se añade para contrarrestar los efectos sexuales de otros antidepresivos. La elección, no obstante, depende del diagnóstico y de cada persona.

Estrategias para controlar los efectos sexuales

Si un antidepresivo necesario está afectando a la erección, hay varias salidas que el médico puede valorar: ajustar la dosis, cambiar a un fármaco de menor riesgo, añadir otro que contrarreste el efecto o, en algunos casos, combinar con un tratamiento para la DE. Lo que no se debe hacer es suspender la medicación por cuenta propia, porque interrumpir un tratamiento psiquiátrico tiene sus propios riesgos.

Por qué no conviene dejar el tratamiento por cuenta propia

Es comprensible la tentación de abandonar un antidepresivo que afecta a la vida sexual, pero hacerlo sin supervisión es un error que puede salir caro. Interrumpir bruscamente estos fármacos puede provocar un síndrome de retirada —con mareos, irritabilidad o malestar— y, sobre todo, una recaída de la depresión o la ansiedad que se estaban tratando. El equilibrio correcto no es elegir entre la salud mental y la sexual, sino encontrar un tratamiento que cuide ambas. Por eso cualquier cambio —de dosis, de fármaco o de pauta— debe planificarlo el médico, que puede hacer la transición de forma segura y gradual, evitando tanto los efectos sexuales como una recaída.

Hablar con el médico es imprescindible

La comunicación es clave. Muchos hombres no mencionan los efectos sexuales por vergüenza, y así el problema persiste. Comentarlo permite encontrar un equilibrio entre tratar bien la depresión o la ansiedad y preservar la vida sexual. Conviene recordar, además, que la propia ansiedad puede causar DE, por lo que tratar el problema de fondo también ayuda. Para entender las causas, consulta nuestro artículo sobre los motivos de la impotencia, y para las opciones de tratamiento de la DE, el de la medicación más segura y nuestra guía general.